Doctrinas / Creencias Fundamentales
 
 
1. LA ESCRITURA INSPIRADA
La Biblia (Sagradas Escrituras) es la inspirada Palabra de Dios; la revelación de Dios al hombre, infalible regla de fe
y conducta, y es superior a la conciencia y a la razón, pero no contraria a la razón. (2 Timoteo 3:15-16; 1 Pedro 2:2).
 2. EL UNICO Y VERDADERO DIOS
El único y verdadero Dios se ha revelado así mismo como el eternamente existente por sí sólo, y revelado por sí mismo
"YO SOY"; además se ha revelado como reuniendo los principios de parentesco y unidad; a saber:
como Padre, Hijo y Espíritu Santo. (Deut. 6:4 Marcos 12:19; Isaías 43:10,11; Mateo 28:19.)
 3. LA TRINIDAD
   (a) Definición del término. El término "Trinidad", según se relaciona a la Deidad, a la vez que no se halla en las Escrituras,
determina que está en perfecta armonía con las Escrituras Sagradas, por lo cual bien podemos transmitir a otros nuestro immediato entendimiento
de la doctrina de Cristo como existiendo de parte de Dios en distinción de "los muchos dioses y de los muchos señores". Nosotros, entonces,
podemos hablar con toda propiedad del Señor como nuestro Dios, el cual es un sólo Señor, ya como un Trinidad o como un Ser de las tres personas,
y a la vez estar absolutamente dentro de las Sagradas Escrituras (Ejemplos: Mat.2:6; 8:16, 17; Hechos 15:15-18).
   (b) Distinción y Parentesco en la Deidad. Cristo enseñó la distinción de Personas en la Deidad con bien expresados términos
de parentesco, como Padre, Hijo y Espíritu Santo; pero que esta distinción y parentesco es insondable e incomprensible, es cierto, porque quedó inexplicado.
Luc. 1:35; la. Cor. 1:24; Mat. 11:25-27; 28:19; 2a. Cor. 13:14; la. Juan 1:3, 4.
   (c) Unidad del único Ser-Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por consiguiente, hay en el Hijo aquello que lo constituye Hijo y no Padre;
y allí está aquello en el Espíritu Santo que lo constituye Espíritu Santo y no Padre ni Hijo. Por cual motivo el Padre aparece el Mayor, el Hijo como el Unigénito,
y el Espíritu Santo como Uno que procede del Padre y del Hijo. Así que, siendo que estas tres personas en la Deidad están en perfecto estado de unidad,
no hay sino ún sólo y Poderoso Dios, siendo su Nombre uno solo también. Juan 1:18; 15:26; 17:11, 21; Zac. 14:9.
   (d) Identidad y Cooperación en la Trinidad. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nunca son idénticos en cuanto a personas,
pues son tres Personas; no son confundidos en cuanto a relación, ni divididos con respecto a la Deidad,
 ni opuestos en cuanto a la cooperación. El Hijo es en el Padre y el Padre es en el Hijo en cuanto a relación; el Hijo es con el Padre y el Padre
es con el Hijo en cuanto a comunión. El Padre no procede del Hijo, pero el Hijo sí procede del Padre en cuanto a autoridad. El Espíritu Santo
procede del Padre y del Hijo en cuanto a naturaleza, relación cooperación y autoridad. De manera que ninguna de las tres personas de la Divina
Trinidad existe ora separada o independientemente de las demás. (Juan 5:17-30, 32, 37).
    (e) El Nombre Jesús."Jesús” es un nombre propio. En el Nuevo Testamento nunca es aplicado ni al Padre ni al Espíritu Santo,
y por consiguiente, pertenece exclusivamente al Hijo de Dios. Romanos 1:3, 7; 2a. Juan 3) y lo identifica con su obra salvadora. (Mateo 1:21; Luc. 2:21).
 4. EL HOMBRE, SU CAÍDA Y SU REDENCIÓN.
El hombre fue creado bueno y recto; pues dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza".
Pero el hombre por su transgresión voluntaria cayó, y su única esperanza de redención está en Jesucristo, el Hijo de Dios.
Génesis 1:26-31; 3:1-7; Romanos 5:12-21.
 5. LA SALVACIÓN DEL HOMBRE.
    (a) Condiciones para la Salvación. La gracia de Dios que trae salvación ha sido manifestada a todos los hombres por la
predicación del arrepentimiento hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo. El hombre es salvo por el lavacro de regeneración y renovación del Espíritu Santo,
y siendo justificado por gracia, por medio de la fe, viene a ser heredero de Dios según la esperanza de la vida eterna.
Tito 2:11; Romanos 10:13-15, Lucas 24:47; Tito 3:5-7.
    (b) Las Evidencias de la Salvación. La evidencia interna de salvación en el creyente es el testimonio directo del Espíritu Santo
(Romanos 8:16). La evidencia para todos los hombres es una vida de rectitud y frutos de santidad.
 6. EL BAUTISMO EN AGUA.
La ordenanza del Bautismo en agua por inmersión como un entierro con Cristo, debe observarse como se manda en las
Sagradas Escrituras, por todos los que realmente se han arrepentido, y en sus corazones verdaderamente han aceptado a
Cristo como su Salvador y Señor. Haciendo así ellos han lavado el cuerpo en agua pura como símbolo de purificación interna.
Así ellos declaran al mundo que han muerto con Jesús y que también han sido levantados con El para andar en novedad de vida.
Mateo 28:19; Hechos 10:47-48; Romanos 6:4; Heb. 10:22.
 7. LA CENA DEL SEÑOR.
La Cena del Señor consistente de los elementos de pan sin levadura y el fruto puro de la vid, es símbolo que expresa nuestra
participación de la divina naturaleza de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 1:4); un recuerdo de su pasión y muerte
(1 Corintios 11:26); y una profecía de su segunda venida (1 Cor. 11:26); y está ordenada a todos los creyentes "hasta que El venga".
 8. LA PROMESA DEL PADRE.
Todos los creyentes tienen derecho a la Promesa del Padre, que es el Bautismo en el Espíritu Santo y Fuego según el mandamiento
de nuestro Señor Jesucristo. Todos deben buscarlo ansiosamente y ardientemente esperarlo. Esta fue la experiencia normal de todos
en la primitiva Iglesia Cristiana. Con esta viene la investidura de poder para vivir y para servir, y los dones del Espíritu Santo y sus
operaciones en la Obra del Ministerio. (Lucas 24:49; Hechos 1:4-8; 1 Corintios 12:1-31). Una experiencia es distinta y subsecuente
a la experiencia del nuevo nacimiento. Hechos 10:44-46; 11:14-16; 15:7-9.
 9. LA EVIDENCIA DEL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO.
El bautismo en el Espíritu Santo es evidenciado en los creyentes por la señal inicial y física de hablar en otras lenguas como
el Espíritu de Dios les da que hablen (Hechos 2:4). El hablar en lenguas en esta referencia es lo mismo en esencia que el don de lenguas
(1 Cor. 12:4-10, 28), pero diferente en propósito y uso.
 10. ENTERA SANTIFICACIÓN.
Las Sagradas Escrituras enseñan una vida de santidad "sin la cual nadie verá al Señor". Por la virtud del Espíritu Santo somos capacitados
para obedecer el mandamiento: "Sed santos porque yo Soy Santo". La entera santificación es la voluntad de Dios para todos los creyentes,
y debe ser diligentemente practicada mediante la obediencia a la Palabra de Dios.
Heb.12:14; l Pedro 1:15-16; l Tesalonicenses 4:3; 5:23-24; 1 Juan 2:6.
 11. LA IGLESIA.
La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, la habitación de Dios por medio del Espíritu Santo, y divinamente señalada para el cumplimiento
de Su Gran Comisión. Cada convertido nacido del Espíritu Santo es parte integrante de la asamblea general e iglesia de los primogénitos,
cuyos nombres están escritos en los cielos. Efesios 1:22-23; 2:22; Hebreos 12:23.
 12. EL MINISTERIO Y LA EVANGELIZACIÓN.
Creemos en un ministerio divinamente llamado y bíblicamente ordenado, que ha sido provisto por nuestro Señor Jesucristo para un doble propósito:
(1) La evangelización del mundo. (2) Para edificación del cuerpo de Cristo.
(Marcos 16:15-20; Efesios 4:11-13).
 13. EL DIEZMO / OFRENDA---SOSTENIMIENTO DEL MINISTERIO.
Dios atravez de su palabra nos enseña y espera de los creyentes den sus diezmos para el sostenimiento del ministerio y a dar ofrendas
para los diversos gastos de la obra del Señor, así como para socorrer a los pobres, las viudas y los enfermos
(Gen. 28:20-22; 3:10; Mat. 23:23; 2da Cor. 9:6-9).
 14. SANIDAD DIVINA.
La liberación de las enfermedades está provista en el Sacrificio Expiatorio, y es el privilegio de todos los creyentes.
"¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Y la oración de fe salvará al enfermo y el Señor lo levantará..." (Santiago 5:14-15; Isaías 53:4-5; Marcos 16:17-18).
 15. LA ESPERANZA BIENAVENTURADA.
La resurrección de aquellos que duermen en Cristo y su traslado juntamente con aquellos que vivimos y quedamos hasta la venida del Señor,
es la eminente y bendita esperanza de la Iglesia, (1ra Cor. 15:51, 52). La Segunda Venida de Cristo incluye el rapto de los santos,
lo cual constituye la bendita esperanza del creyente, seguido por el visible retorno de Cristo con sus santos para reinar en la tierra por mil años.
(Zac. 14:5; Mat. 24:25, 30; Rev. 1:7; 19:11, 14; 20:1- ). El reino milenial traerá la salvación de Israel como nación
(Eze. 37:21, 22; Sof. 3:19, 20; Rom. 11:26, 27) y el establecimiento de paz universal (Isa. 11:6-9; Sal. 72:3-8; Miq. 4:3, 4).
Habrá un juicio final en el cual todos los inicuos muertos se levantarán y serán juzgados según sus obras; y el que no es hallado escrito
en el Libro de la Vida, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta, serán consignados a eterno castigo en el lago ardiendo
con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Mat. 25:46; Mar. 9:43-48; Rev. 19:20; 20:11, 15; 21:8). Nosotros, de acuerdo a sus promesas,
esperamos cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia (2nda Ped. 3:13; Rev. 21:22).
 16. EL REINO MILENARIO DE CRISTO.
La Revelación de Jesucristo del cielo, la salvación de Israel como nación, y el reino milenario de Cristo en la tierra,
es la promesa bíblica de Dios para el mundo. 2 Tes. 1:7; Apocalipsis 19:11-14; 20:1-7.
 17. EL MATRIMONIO
El matrimonio es una unión por toda la vida y, que de acuerdo a las enseñanzas del Señor Jesús, ES ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER.
Sólo existe una causa para el divorcio: la fornicación. (Mat. 19:9). Creemos que un creyente no debe casarse mientras viva su cónyuge
(Mar. 10:11, 12). Aunque puedan  existir otras causas y condiciones tales que puedan justificar un divorcio de acuerdo con la ley civil, 
(Mat. 5:31, 32; 19:3- ).
 18ATAVÍO
     A. Creemos que el hombre y la mujer deben vestir honestamente y que es vergonzoso mostrar su desnudez (1ra Ped. 3:1-7; 1ra Tim. 2:9-11; 3:2-13)
     B. La mujer debe vestir femenínamente y el hombre masculínamente (Deut. 22:5; Rom. 1:26, 27).
    C. Creemos que la mujer cristiana no debe cortarse el cabello porque le es deshonra (1ra Cor. 11:6, 15).
Creemos que es deshonesto que el varón se deje crecer el cabello (1ra Cor. 11:14).
    D. Creemos que ni el hombre, ni la mujer, deben depender de adornos y pinturas artificiales para las extremidades del cuerpo,
ni usar perlas o adornos innecesarios (1ra Ped. 3:1-7; Isa. 3:16-24; Rom. 13:14).
 19. EL LAGO DE FUEGO.
El diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta, y todos los que no están escritos en el Libro de la Vida,
serán condenados a eterno castigo en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Apocalipsis 19:20; 20:10-15.
 20. EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA.
Nosotros, conforme a su promesa, esperamos Cielos Nuevos y Tierra Nueva en los cuales more la justicia. '
2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:22.
 

 





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